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¿Qué motiva a una mujer a buscar su diagnóstico y tratamiento?

En este artículo deseamos reconocer la perseverancia de todas aquellas mujeres que se han esforzado por obtener un conocimiento del diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama.

A lo largo de nuestra experiencia hemos encontrado a algunas mujeres (de todas las edades) que se resisten a checarse mediante una mastografía hasta que la insistencia y presión de una amiga o familiar acuden a realizarla. Al recibir los resultados esta mujer se dirige a consultar con su médico e inicia el proceso de tratamiento pensando, ¿por qué no lo hice antes?

Otras mujeres acuden con puntualidad al estudio anual y reconocen que pese a las molestias y al tiempo dedicado, vale la pena regresar por sus resultados para ser interpretados por el médico experto para saber el estado de sus mamas; si hay sospechas de cáncer, la paciente tendrá que iniciar el tratamiento que el médico recomiende.

Existen muchas enfermedades mamarias, no todas pertenecen al cáncer. Pero eso lo puede determinar el Oncólogo que explora físicamente a la paciente para corroborar los resultados.

Recordemos que el estudio de Mastografía no es PREVENTIVO, no es un estudio que evite el cáncer ya que su utilidad está en alertar a la paciente para acudir a tiempo a un tratamiento que nos preserve la vida.

Insistimos en que es indispensable que la paciente regrese por sus resultados, pues con el paso del tiempo pueden ocurrir modificaciones en el tejido mamario que cambiarán por completo el procedimiento a seguir.

Para acudir con un médico oncólogo debe llevar sus estudios de años anteriores, especialmente si tiene sospecha de cualquiera de los cambios en los tejidos de las mamas y pezones.

Ya sea adulta joven, adulta madura o adulta en plenitud, estos cambios los puede usted notar al bañarse, al vestirse, al abrazar o al cargar algún peso.

Si aparece un abultamiento o hundimiento en su mama, o presenta secreciones en el pezón, aumento de tamaño de una de las mamas, piel de naranja en ellas, fruncimiento en alguna de las mamas, o cualquier cosa que aparezca y que no estaba la semana o el mes anterior.

En esta época hay tratamiento con éxito, si se detecta a tiempo.

Para ilustrar un proceso de tratamiento queremos compartirles el caso de una mujer que después de un par de años en que fue diagnosticada, ha insistido en tener atención por parte del cuerpo médico donde inició su itinerario en agosto del 2012. Hoy nos cuenta su historia.

Nos referimos a los hechos narrados por la paciente, sin embargo nos reservamos la privacidad de sus datos.

Nos focalizaremos en la motivación de esta mujer para responder al mensaje que su cuerpo le enviaba tales como: malestar, abultamientos y dolores y la necesidad de brindar educación oncológica básica al paciente para garantizar su colaboración con el tratamiento.

Estos son los hechos que ella refiere y dice:

“Me preocupe porque tenía una bolita en la axila derecha y fui a mi clínica en el mes de agosto para hacerme una mastografía. El turno me tocó hasta octubre pero mis resultados me los dieron en diciembre de ese mismo año. Había una nota que decía que el “estudio no era confiable y sería necesario un estudio complementario”.

El médico solicito un ultrasonido y me dieron la cita en febrero, me encontraron un quiste en el pecho, pero lo que me dolía era la axila y me impedía moverme para realizar mi trabajo por el dolor tan intenso. El médico me aconsejo una “biopsia urgente”.

Acudí a la biopsia y me prometieron el resultado en 5 días que se convirtieron en 2 semanas de estar con incertidumbre. Cansada de esperar me enfrenté al doctor y le dije “¡bien se ve que ustedes no son los enfermos!” y continué (peleando para defender mi derecho de informarme que me estaba pasando).

De modo que me refieren a La Raza y la consulta es en abril. Me doy cuenta que el médico no le da importancia al ganglio pero me apareció otra bolita arriba del ganglio que ya tenía. Me molestaba tanto que no podía bajar el brazo. Entonces me pasaron a cirugía transitoria a examinar mi quiste. Me dije: “Si esta es la solución , ¡adelante¡”

Me dan fecha para junio y me advirtió el doctor que si el lo consideraba “me quedaría sin mama”.

Ya preparada para la cirugía, le comente al anestesista que tenía los ganglios muy inflamados, me dejaron fuera del quirófano al terminar y me dijeron “mañana la damos de alta”. Cuando llegó el día siguiente me doy cuenta de que tenía mi mama, me indican que lo que me hicieron fue cuadrantectomía y que llevaron mis ganglios de la axila a revisar.

“Mi sentimiento es que no hablan con la verdad hasta el día del alta

Al acudir por mis resultados me dicen que “están incompletos” y agrega que su médico le dice: “me refieren que es triple negativo y usted tiene uno positivo”. Cosa que yo no entendí. Entonces, me indicó que tenía que hacer “un estudio complementario para ver de dónde se alimenta el ganglio”.

La paciente comenta: Desde Junio me dieron los resultados hasta agosto, entonces me volví a enojar ; voy con el cirujano y me dice que no me van a operar y me envían a radioterapia. Les dije “a ver, me iban a hacer mastectomía y no me deciden si me van a dar quimios o radios. El doctor me dijo: ¡Es que urge¡ Entonces me mandaron a noviembre para hacerme la cirugía. Y me pregunto ¡¿de quién es la culpa?, ¿mía?!”

Evidentemente, toda paciente intuye y sondea el gesto del médico para ver si coincide sus sospechas. A las pacientes las motiva el deseo de saber qué esperanzas hay para ellas de sobrevivir.

Por ello las pacientes piden ser informadas y saber qué sigue pues se encuentran con diferentes dilemas: ¿voy a dejar de trabajar? ¿cuánto me va a costar? ¿qué le voy a decir a mi familia (cuando soy proveedora de casa)? ¿qué le voy a decir a mis hijos (cuando ellos son los proveedores)? ¿podré cumplir mis propósitos, mis deseos? ¿cuánto tiempo tengo?

Todas y cada una de las interrogantes van de la mano con el árbol de decisión de la norma Oncológica.

Este árbol de decisión se basa en la medición de datos a lo largo de un tiempo para que con los resultados de sus laboratorios y estudios de gabinete: radiografías, ultrasonidos, resonancias, tomografías, etc. el médico tome la decisión más adecuada para la sobrevida de la paciente.

Dada la cantidad de pacientes que demandan servicios, los médicos cuentan con poco tiempo para explicar estos datos y poner al paciente atento a la trayectoria de su enfermedad. El propósito es evitar que este proceso crónico y degenerativo del cáncer devaste la salud del paciente en los órganos vitales y garantizar la vida de ella.

Todo esto requiere un aprendizaje en la escuela de la calidad de vida, donde la paciente tendrá que ajustar nuevos hábitos de alimentación, ejercicio, comunicación, estado de ánimo, con la actitud de una sana actitud de investigación por parte del paciente.

En el caso que les compartimos, esta mujer que describe su desesperación y sus recursos de comunicación que en este caso era la confrontación.

Ella deseaba saber para entender la información que le ofrecían para ella considerar el resultado final: su esperanza de vida.

De aquí que la demora le hace sobrevalorar el silencio, las muecas de los doctores y las frases, “no hay suficientes datos”, “la muestra no fue la adecuada” y le hace temer mayores desastres en su salud. Pasó por alto las indicaciones del médico con respecto a los factores predisponentes de su caso particular, a causa del impacto y el miedo al progreso de la enfermedad.

El médico con el auxilio de los laboratorios y gabinetes obtiene los factores de los que se alimenta el cáncer en sus tejidos, el estado nutricio de este momento particular, la situación emocional por la que está atravesando recientemente y finalmente el tipo específico de este que al ser cáncer puede tener múltiples variantes.

Vivir con incertidumbre desgasta la salud, así como la paciencia y la actitud positiva, también afecta las funciones mentales de concentración, memoria, pensamiento, estado de ánimo, descanso durante el sueño y asimilación de los nutrientes. Las pacientes tienen dos alternativas, la primera es buscar información y la segunda es caer en el pensamiento de derrota.

En los grupos de apoyo emocional del paciente, partimos del lema: Educar para Salvar, lo cual nos anima a brindar la educación oncológica donde la paciente se da cuenta de lo que le ocurre ante el diagnóstico de cáncer y se le otorga el derecho de preguntar y de informarse para decidir.

Psic. Leonor Eugenia Estudillo San Vicente.

Coordinadora del Programa de Salud Emocional en Salvati

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